jueves, julio 26, 2007

Análisis del GP de Alemania

Accidentada y compleja carrera la que se vivió en el Nurburgring por causa de la lluvia. El Gran Premio comenzó con la pista seca, pero con amenaza de lluvia en pocos minutos, por lo que Spyker decidió arriesgar y montar neumáticos intermedios en el coche el debutante Winkelhock. En la salida Massa superó a Alonso para ponerse segundo tras Raikkonen. Hamilton, que partía 10º tras el accidente que sufrió en la calificación, hizo una salida espectacular para llegar a colocarse 4º, aunque el toque entre los BMW provocó que el de Kubica le golpeará en una de sus ruedas traseras, que se pinchó y tuvo que pasar por boxes a sustituirla, lo que le hizo volver al último puesto.

Trascurridas un par de vueltas comenzó a llover por lo que todos los pilotos entraron a cambiar ruedas. Raikkonen se salió del carril de entrada a boxes por la lluvia y tuvo que dar una vuelta más, por lo que perdió el liderato y se vio retrasado. Líder destacado se puso Winkelhock al no tener que pasar por boxes, aunque poco le duró la alegría ya que la acumulación de agua al final de recta, con la primera curva en bajada, formó una balsa de agua que hizo que Button, Hamilton, Sutil, Speed y Liuzzi se salieran, lo que causó la salida del Safety Car. Hamilton no caló el motor por lo que la grúa pudo devolverle a la pista. Dirección de carrera decidió entonces sacar bandera roja e interrumpir la carrera.

La reanudación se hizo por salida lanzada tras un par de vueltas tras el Safety Car. Se le permitió a Hamilton desdoblarse y el equipo consideró que debían arriesgar montando neumáticos de seco ya que había dejado de llover y pronto se formaría un carril seco en la pista, pero con esas ruedas se salió y volvió a ser doblado. Por delante marchaban Massa y Alonso, seguidos por un grupo formado por Webber, Wurz y Kovalainen que habían aprovechado la situación para ganar posiciones. Raikkonen remontaba tras su error hasta que sufrió una rotura en su caja de cambios cuando era 3º. Hamilton que rodaba con neumáticos de seco comenzó a remontar posiciones y sus tiempos por vuelta pasaron a ser mejores que los de cabeza cuando se secó el carril de la trazada, lo que sirvió para indicar al resto cuando deberían montar también ruedas de seco. Hamilton pasó entonces a ser 10º.

La carrera continuó sin grandes cambios hasta que de nuevo reapareció la lluvia y en esas condiciones y con neumáticos intermedios Alonso se acercó y superó a Massa en un adelantamiento en el que el Ferrari tocó con el neumático delantero el pontón del McLaren, lo que dio lugar a un enfrentamiento entre ambos pilotos tras la carrera. El brasileño sigue mostrándose débil ante la lluvia, todo lo contrario que Alonso, uno de los mejores sobre mojado actualmente. Webber completó el podio, aunque llegó con Wurz tras su estela tratando en vano de superarlo. Con carreras así Alex Wurz espera disipar los rumores que situaban a Nelsinho Piquet sustituyéndole en su Williams. Coulthard fue 5º, cerrando un gran resultado para Red Bull en esta cita. 6º y 7º fueron los BMW de Heidfeld y Kubica respectivamente y 8º entró Kovalainen, que se vio perjudicado al ser el primero en cambiar a neumáticos intermedios antes de que empezara a llover por segunda vez en una arriesgada e innecesaria apuesta de Renault que le hizo perder puestos, aunque una vez más volvió a superar a Fisichella, que fue 10º. El finlandés está empezando a mostrar toda su calidad en Renault, e incluso vivió un bonito duelo con Raikkonen en pista. Hamilton fue 9º por lo que no pudo completar la remontada entrando en los puntos.

Para terminar, comentaré que vuelve Sakon Yamamoto, esta vez como segundo piloto de Spyker y compañero de Sutil. Tendrá que demostrar algo más que el año pasado en Super Aguri, donde fue sustituido por bajo rendimiento.

miércoles, julio 25, 2007

PROBLEMAS EXTERIORES, HIPOCRESIA POLÍTICA


La esgrima diplomática que viene ejercitando recientemente Moscú, y con la que parece llevar la iniciativa frente a EEUU y la Unión Europea (UE), está poniendo de manifiesto la carencia en Europa de una verdadera “política rusa”, digna de este nombre.
Uno de los objetivos del Gobierno de Putin es frenar el continuo avance de la OTAN hacia las fronteras de la Federación Rusa, hecho que —en su opinión— pone en tela de juicio la renacida capacidad de Moscú para hacerse respetar como una gran potencia en todos los ámbitos donde intenta mostrar su poderío: energético, económico, político, militar y diplomático.
Del mismo modo que, en los años 70 del pasado siglo, la política de Washington veía en el Extremo Oriente el juego de una caída de fichas de dominó que llevaría al Sureste asiático a depender del comunismo chino, el presidente ruso sospecha hoy que la teoría del dominó es enteramente aplicable a la influencia de la OTAN en la Europa del Este, y teme que la Alianza Atlántica extienda sus tentáculos a Moldavia, Ucrania y, quizá a corto plazo, a Georgia.
La política imperial de zonas de influencia, que durante el siglo XIX y parte del XX sembró Europa de graves conflictos bélicos, está renaciendo en nuestro viejo continente. Lo malo es que, frente a esas tensiones ya evidentes, Europa parece carecer de una política propia, coherente y bien organizada. Algunos países europeos miran de reojo a EEUU y siguen las insinuaciones que de allí les llegan, quizá sin advertir que a Washington no le afecta mucho lo que desde allí se ve como simples cuestiones intraeuropeas, aunque influyan directamente sobre la segunda superpotencia mundial y rival —sólo en algunos aspectos concretos— del imperio estadounidense.
Mientras los europeos perdemos vanamente el tiempo discutiendo sobre los textos que han de regir nuestra Unión o incluso sobre los nombres que hay que dar a los cargos de ésta (Ministro o Alto Representante), cuestiones más importantes quedan de lado, como es la de valorar la crítica importancia que tiene establecer un marco adecuado para las relaciones entre la UE y la Federación Rusa, que acerque posturas entre ambas partes y clarifique los frecuentes malentendidos que se producen.
La suspensión del Tratado de Fuerzas Convencionales en Europa (FCE) por Moscú no es sino un paso más en una larga serie de desencuentros entre Rusia y Occidente. Este tratado, que se firmó en 1990, tendía a rebajar las tensiones entre ambos bloques, al limitar las fuerzas desplegadas en ciertas zonas geográficas de ambas partes, y beneficia por igual a las dos, al permitirles una disminución del gasto militar. Pero la OTAN no ratificó el acuerdo al exigir la previa retirada rusa de sus bases militares en Moldavia y Georgia.
Sin embargo, nadie cree que Rusia pretende amenazar militarmente a Europa. De lo que en realidad se trata es de una lucha por esferas de influencia, como ocurrió durante la Rusia zarista o la Unión Soviética, en zonas y territorios que a lo largo de la Historia han cambiado en numerosas ocasiones de fronteras, de sistemas políticos y hasta de nombre, y por donde se ha extendido, en conflictos incesantes, la acción de los diversos imperios que nacieron y desaparecieron sobre la vieja Europa.
Una nueva pugna se inicia en el triángulo Washington, Bruselas, Moscú. La amenaza de la suspensión definitiva del FCE es una baza en manos rusas, que juega en varios campos, incluyendo el futuro de Kosovo respecto a Serbia, o el juego de farol relacionado con el escudo antimisiles, algunos de cuyos componentes EEUU pretende instalar en Polonia y la República Checa. Si a esto se une la cercanía de las elecciones presidenciales en Rusia, es indudable que un endurecimiento de la política exterior favorecerá a Putin o al previsible sucesor por él designado.
Urge, pues, que los dirigentes europeos, por encima de otras cuestiones que les enfrentan, se sienten a hablar con Rusia y procuren hacerlo con una voz unánime, por difícil que esto resulte, habida cuenta de las discrepancias ya habituales que tienen su asiento principalmente en Londres o Varsovia. La inmediatez geográfica de esa gran potencia que, desaparecida la URSS pero heredera de ella, busca su nuevo lugar bajo el sol, así como los estrechos vínculos ya establecidos entre la UE y Rusia, deberían ser las principales preocupaciones de la nueva Europa que se pretende construir.
No deja de ser hipócrita el hecho de repudiar reiteradamente al régimen de Moscú por sus rasgos de autoritarismo y violencia política, y negociar con entusiasmo con Arabia Saudí o China, donde cualquier germen de democracia es simplemente inexistente y el respeto a los derechos humanos es asunto que ni se menciona.

miércoles, julio 18, 2007

EL MOSAICO EXTERIOR EUROPEO


Vladimir Putin, puntual cual reloj suizo, como se decía antes, ha elegido la fecha indicada para comunicar, urbi et orbi, la primera salida unilateral de Rusia de un tratado internacional. Las dos circunstancias, la fecha y la salida, no deberían subestimarse salvo que se hubiera olvidado que el ceremonial ruso (y soviético) siempre ha estado colmado de señales simbólicas y plúmbeas alusiones.
La salida unilateral rusa de un tratado carece, en verdad, de precedentes tanto en éste como en el siglo recién terminado, al menos si se juntan la experiencia soviética y la rusa. Ni el “señor niet” de breshneviana memoria, ni el Gorbachov de la perestroika pusieron en discusión un acuerdo con Occidente.
Se discutía duro, pero una vez firmado un documento, se respetaba. Era el mundo bipolar. Si Putin lo hace ahora, es porque quiere dar a entender –en primer lugar a unos Estados Unidos que hacen ver que consideran aún el mundo como si fuera unipolar- que es urgente poner en hora los relojes de esta fase de la historia.
Tampoco es que el tratado para la reducción de armas y fuerzas convencionales sea tan importante en sus contenidos como lo fue, por ejemplo, la salida unilateral estadounidense del tratado ABM de 1972, decidida en 2001 por George Bush. La analogía reside sólo en el hecho de que Washington –haciendo uso precisamente de aquella ruptura- ahora quiera instalar nuevos misiles en las fronteras rusas, con la excusa de los misiles (inexistentes) de Irán.
Sin embargo, [esta salida] significa muchas otras cosas: por ejemplo, que Moscú se prepara para una revisión estratégica asimétrica a gran escala; significa asimismo que si los EE.UU y Europa quieren conceder la independencia a Kosovo, la respuesta de Moscú marchará paralela reconociendo otras independencias. Por ejemplo, la de Transnistria, la de Abjacia, la de Osetia del Sur o la de Nagorno-Karabaj, de notable importancia para la amiga Armenia.
¿Acaso no es verdad que Occidente, en bloque y sin fisuras, no ratificó el tratado de Viena porque Rusia no retiró sus tropas de Georgia y de Moldavia? Perfecto –parece decir Moscú- ya no pensamos retirarlas, en vista de que –es difícil no darle la razón a Rusia en esto- mientras tanto, los estadounidenses han construido bases en Kosovo y envían más tropas a Bulgaria y Rumanía.
En suma: una señal clara de que la retirada estratégica de Rusia es agua pasada. Tomémoslo en cuenta antes de que el hierro se ponga candente.
Por lo demás, no hay de qué extrañarse. Putin había hecho saber a los estadounidenses que, en lugar del radar en la República Checa, estaba disponible el radar ruso aún activo de Bakú, que resultaría, por añadidura más cómodo, y que, en teoría, quedaría más “de camino” que los inexistentes y por ahora más que improbables misiles estratégicos de los ayatolás.
Pero Condoleeza Rice y el mismo Bush hicieron oídos sordos en el último G8. La sospecha de Moscú se ha vuelto certeza. Esos misiles son un aguijón en el costado de Rusia, que ha perdido la paciencia.
No menos importante resulta la fecha del anuncio: el día –tan solemne cuan oscuro- en que la Europa de Sarkozy, los hermanos Kasczinski, Gordon Brown y de los bálticos antirusos a ultranza se reúne en la más aguda de todas sus crisis para decidir su futuro. Es en estas circunstancias cuando Vladimir Putin manda su señal: ¿con qué voz quiere hablar esta Europa a Rusia? ¿Con la de Varsovia, Tallin, Sofía y Bucarest, sin olvidar Londres, que están cómodamente a la sombra de Washington, o bien con la de Berlín, París, Roma y Bruselas?
¿Para qué sirven esos misiles estadounidenses en pleno territorio europeo? ¿Y cómo pueden consentir las capitales de la “vieja Europa” (por usar la expresión despectiva de Donald Rumsfeld) que les pasen por alto y les sitúen ante un hecho consumado mientras otros discuten y deciden los problemas de la seguridad europea, por añadidura sin previa consulta?
El presidente ruso sabe perfectamente que muchos europeos no quieren los misiles estadounidenses quieren, pues, más que a neutralizar los misiles iraníes, parecen dirigidos a debilitar y dividir aún más a Europa. En definitiva: Putin apuesta, paradójicamente, por una Europa fuerte, mientras que Bush, tal vez a causa de su menguante dólar, querría verla más débil.
Extraños aliados se mueven en el escenario de Occidente en estos tiempos revueltos.

viernes, julio 13, 2007

La importancia de la aerodinámica en Fórmula 1

En los primeros tiempos de la competición automovilística, el gran protagonista era el motor y la potencia que éste podía desarrollar. Eran ante todo carreras en las que primaba hacer un coche con mínima resistencia aerodinámica para conseguir altas velocidades. Sin embargo, pilotar en las curvas era bastante delicado en estas condiciones y allí las velocidades eran mucho menores. Fue la aparición de los alerones la responsable de que se aumentara la velocidad de paso por curva, y esta ganancia compensaba con creces la pérdida de velocidad en las rectas como consecuencia del aumento de la resistencia aerodinámica que causaban dichos alerones.

Para entender un poco el fenómeno físico y la importancia de montar alerones en los monoplazas, plantearemos un modelo sencillo y simplificado basado en las fórmulas que espero que la gente recuerde de su paso por el instituto.

En el paso por curva, los coches se enfrentan a una fuerza centrífuga que trata de expulsarlos hacia el exterior, de valor

Siendo m la masa del coche, v su velocidad y R el radio de curvatura de la curva.

Para evitar que el coche se salga de la trazada y compensar dicha fuerza centrífuga, aparecerá una fuerza de rozamiento como consecuencia del contacto de las ruedas con el suelo. Recordando nuestros tiempos en el instituto, podemos estimar ese rozamiento como

Con μ coeficiente de rozamiento, que dependerá del compuesto del neumático, y N la fuerza normal que ejerce el suelo sobre el coche, que por tener equilibrio de fuerzas en sentido vertical, es decir el coche ni se hunde ni despega de la pista, será la misma que el coche ejerza sobre el suelo.

Es importante destacar el símbolo “menor o igual a”, ya que ese rozamiento valdrá lo necesario para compensar la fuerza centrífuga, aunque dentro de un límite, que si es superado, no podrá agarrar al coche y éste acabará fuera de la pista.

Una de las formas de aumentar la velocidad por curva, es aumentar el radio de curvatura de la trazada, es decir, trazar la curva más abierta, que al estar dividiendo en la fórmula, compensará el aumento de la velocidad, evitando que la fuerza centrífuga supere los límites del agarre. Los pilotos frenan buscando el exterior de la curva, para cerrarse después hacia el vértice y acabar saliendo largos de ella en la aceleración. Esto puede verse en cualquier categoría de competición, ya sean motos o coches.

Pero además, para conseguir velocidades de paso por curva aún mayores, también es posible aumentar la fuerza de rozamiento. Es evidente que podemos conseguirlo mejorando el agarre de los neumáticos, pero también aumentando la fuerza normal N.

Como ya hemos dicho, esta fuerza normal será igual a la que el coche haga sobre el suelo, siendo en un principio el peso del monoplaza. Si aumentamos su masa para tener mayores rozamientos, también nos encontraremos con mayores fuerzas centrífugas e inerciales, por lo que no es una solución correcta. Necesitamos generar otra fuerza que se sume al peso para tener más agarre, y aquí es donde entra en juego la aerodinámica.

Colocando alerones en el coche conseguimos generar una nueva fuerza, conocida como carga aerodinámica, que sumado al peso hace aumentar la fuerza normal y el agarre del coche, lo que permite soportar mayores fuerzas centrífugas y por tanto mayores velocidades de paso por curva. Más adelante explicaremos como los alerones dan lugar a esa fuerza.

Habría que señalar que aunque los alerones sean los elementos aerodinámicos más visibles, el difusor es también un elemento importante, responsable del efecto suelo del monoplaza, que también contribuye al aumento de la carga aerodinámica.

martes, julio 10, 2007

Análisis del GP de Gran Bretaña

Seguro que Lewis Hamilton esperaba más de su primera carrera en fórmula 1 en el circuito de Silverstone. Todo había empezado bien, con una pole position en el último momento de la calificación que hizo levantarse de sus asientos a los espectadores británicos. Sin embargo el domingo la carrera se convirtió en una tortura para él. Tuvo muchos problemas de estabilidad por escoger unos reglajes más agresivos para hacer una buena calificación el sábado, y fue el primero en entrar a repostar de los de cabeza, por lo que tanto Raikkonen como Alonso salieron de sus paradas por delante de él. Además hizo el primer y el segundo stint con los neumáticos más duros, que se vio que eran peores que los medios. Al final, tercer puesto para el joven inglés. Le quedan muchas oportunidades de brillar en su casa y conseguir hacerse con el triunfo en el Gran Premio de su país.

En esta ocasión la victoria volvió a ser para Raikkonen, que sigue cerrando las bocas de los que le colocaban más fuera que dentro de Ferrari. Y podría haber sido una victoria más fácil si no hubiera cometido un error en la última curva de su vuelta de calificación que le impidió hacerse con la pole por una décima. Alonso salía tercero en parrilla, y se mantuvo tras Lewis y Kimi al comenzar, pero su equipo decidió hacer su primera parada más corta cargando menos combustible para salir por delante de Raikkonen. Sin embargo, aunque se puso en cabeza, no logró distanciarse del finlandés, que aprovechó las vueltas finales de su segundo relevo tras la entrada en boxes de Alonso para ganar tiempo mientras Fernando rodaba ya cargado de gasolina y permitirle volver a pista en primera posición. Carrera muy interesante desde el punto de vista táctico, en la que la emoción de los adelantamientos la puso Felipe Massa, que tuvo que salir desde la calle de boxes por calarse su motor en la parrilla. El brasileño, al igual que hizo Alonso en Francia, demostró que los adelantamientos en F1 son perfectamente realizables siempre y cuando el coche sea más rápido que el que le precede, porque al llegar a la 5ª posición, no fue capaz de superar al BMW de Robert Kubica, que vuelve a repetir el 4º puesto de Francia.

Detrás de Massa acabó el otro BMW de Heidfeld, que volvieron a superar a los Renault una vez más. Kovalainen y Fisichella fueron 7º y 8º respectivamente.

Los Honda acabaron 9º y 10º, que aunque no les sirvió para sumar puntos, seguro que les aporta algo de moral después del año que están teniendo.

Además esta fue la última carrera para Albers en Spyker, ya que uno de sus patrocinadores no ha pagado lo acordado a la escudería. Aún no se sabe quien será el sustituto, y los nombres que suenan son los de Klien y Karthikeyan y los probadores de Spyker Winkelhock y Van der Garde.

viernes, julio 06, 2007

VAN GOGH


El otro día tuve la inmensa suerte de ir a ver una exposición que ofrecía el Thyssen de Van Gogh; estaba encuadrada en un momento muy concreto de su vida, su última etapa desde que sale del manicomio de Saint Remy hasta que se suicida de un tiro en la cabeza en un día soleado en la campiña francesa.

En esta magnífica exposición se ve perfectamente la evolución de un pintor siempre atormentado que no deja nunca de buscar la máxima expresividad; él es el neoimpresionismo, y en esta época se nos muestra quizá en el momento de creación más lúcido y sin duda el mas impactante.

En la exposición podemos apreciar no solo sus pinturas, sino bocetos hechos al carbón; cuadros inacabados que nos dan la idea del proceso de pintar tan importante en esta tendencia artística.

Sorprende el uso del color, de la trazada firme, y segura esa manera de enseñarnos sus sentimientos, de darnos a entender lo que piensa y lo que siente en el momento de estampar el pincel con serenidad pero fuerza en el lienzo.

Sí Van Gogh era un genio desde su primera época pero el éxtasis creativo, la independencia absoluta, cuando esta menos influido, cuando es él es, sin duda en esta última etapa.

Yo solo puedo deciros que vayais a verla.

Una exposición perfectamente montada, que te da una idea que como vivió el pintor holandes esta última etapa yo salí encantado, y,... no no estan los girasoles no!!.

Yo no soy imparcial siempre he sido un enamorado de los personajes locos y atormentados pero como esta exposición quizá pocas más podais ver en vuestra vida.


¡Gracias Carolina!

miércoles, julio 04, 2007

Análisis del GP de Francia

Tras las carreras de Canadá y Estados Unidos, la Fórmula 1 volvió a Europa para correr, quizá por última vez, en el circuito de Magny Cours, un trazado con curvas rápidas al que se adaptó de maravilla el Ferrari, que consiguió un doblete que permite a los de Maranello seguir pensando en el título. El circuito de Silverstone también tiene ciertas similitudes con el de Magny Cours, por lo que Raikkonen y Massa podrán recortar aún más puntos en él, aunque habrá que ver como se comportan en circuitos no tan favorables a priori.

La carrera fue todo un ejemplo de la importancia que tiene la estrategia en F1. Raikkonen partía 3º en parrilla, pero superó a Hamilton con un buena salida en la que se mantuvo tras Massa para ponerse 2º, y con mayor carga de combustible nunca se despegó de su compañero, esperó la entrada en boxes del brasileño para dar 3 vueltas más antes de repostar y volver líder a la pista. Carrera rápida, seria y sin errores que supuso su segunda victoria del año, justo cuando más la necesitaba tras las críticas que estaba recibiendo por su baja forma. Pero no ha sido un inicio fácil para Raikkonen, que no solo ha cambiado de escudería, sino también de neumáticos Michelin a Bridgestone, lo que le ha obligado a variar su estilo de pilotaje, algo que también han sufrido Kubica, que no parece brillar tanto como el año pasado, y Fernando Alonso, aunque en el caso del asturiano se note menos este aspecto por la gran calidad de su coche. Volverán a destacar cuando se adapten definitivamente a esta nueva situación.

Y si la estrategia de Raikkonen le dio el triunfo, la que McLaren había preparado para Alonso no dio más que problemas, que se sumaron al hecho de salir 10º tras su avería de la caja de cambios en calificación. La estrategia de McLaren consistía calificar ligeros de combustible para luego hacer 3 paradas en carrera, ya que este circuito permite este tipo de variantes al perderse poco tiempo en la entrada y salida de boxes. Pero para que la táctica funcione es necesario un alto ritmo en carrera, y Alonso no podía conseguirlo rodando tras coches más cargados, y por tanto más lentos, como el BMW de Heidfeld, que se convirtió en una pesadilla hasta que logró adelantarlo, no en la horquilla como era de esperar, sino en la entrada a una rápida chicane. Un buen adelantamiento que le sirvió de poco, ya que tras repostar Heidfeld volvió a salir delante de Fernando. La importancia de la estrategia de carrera. Al final los adelantamientos en pista de Alonso solo le sirvieron para ser 7º. Su compañero Lewis Hamilton no consiguió un ritmo mayor que los Ferrari para aprovechar su estrategia, y acabó 3º muy distanciado de Massa, aunque aumenta su ventaja al frente del mundial.

En su regreso a las carreras tras el espectacular accidente que sufrió en Canadá, Kubica calificó 4º, puesto que mantuvo sin mayores dificultades en carrera. Heidfeld acabó 5º, confirmando que BMW es claramente la 3ª escudería del campeonato. Fisi fue 6º en el GP de casa para Renault, por delante de Alonso y Button, que consiguió el primer punto para Honda esta temporada, logrando además la 6ª mejor vuelta rápida en carrera con la versión renovada del Honda RA107 que hicieron debutar en Francia. Esperemos que esto tenga continuidad y puedan luchar más a menudo por estar en los puntos.

No podemos terminar sin felicitar a Javi Villa, el benjamín de la categoría GP2, que tras el podio en la segunda manga de Montmeló, logró la victoria aquí en Francia saliendo 2º en la segunda manga, tras acabar 7º en la primera (en la parrilla de la 2ª se invierten las 8 primeras posiciones de la 1ª) Sin duda un buen año el que lleva este joven asturiano de 19 años, con un gran futuro por delante. Ya existen incluso rumores que le colocan como probador en Toyota.

lunes, julio 02, 2007

VUELTITA A FRANCIA


Nicolas Sarkozy, presidente de Francia, aseguró en su inicial declaración poselectoral que el país escogió el cambio. Alegar que se está en favor de las transformaciones no es inusual entre quienes llegan al poder. ¿En verdad lo cree Sarkozy? Y si es así, ¿qué es lo que quiere decir con esto? En Estados Unidos su elección se interpreta como la del presidente francés más amigable en la historia de la Quinta República. Sin duda lo es, pero, ¿significa esto que la política exterior francesa vaya a ser modificada?
Debemos comenzar por analizar qué es lo que da cuenta de su elección. En los sistemas comiciales occidentales existen comúnmente dos partidos principales, uno más a la izquierda y uno más a la derecha. Esto es también cierto en Francia, donde la corriente principal de la derecha es representada por la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido de Sarkozy, y la corriente principal de izquierda, el Partido Socialista, cuya candidata fue Ségolène Royal. En la mayoría de las votaciones lo normal es que la base de cada partido sufrague por sus candidatos. Este es el caso en Francia, con un sistema de dos rondas. Para ganar una elección, hay tres lugares donde se localizan los votos inestables en la segunda ronda: la extrema izquierda, la extrema derecha y el centro. El centro son aquellos votantes que están preparados para cambiar de un partido a otro, y con frecuencia lo hacen. La extrema izquierda y la extrema derecha escogen normalmente entre el partido principal y el abstencionismo.
Es claro que cuando François Mitterrand ganó como candidato socialista en 1981, y luego en 1988, extrajo del centro sus votos extra. Cuando Jacques Chirac ganó como candidato de la derecha en 1995, compitió inserto en una plataforma "social" y, como tal, obtuvo sus votos adicionales del centro. Esto no fue lo que ocurrió esta vez. La extrema izquierda votó por Royal. El centro parece haberse partido del modo que comúnmente lo hace: dos tercios para la derecha y un tercio para la izquierda. De donde Sarkozy obtuvo sus votos extra fue de la extrema derecha. A pesar de la petición explícita de Jean-Marie Le Pen, principal candidato de la extrema derecha, de que sus votantes se abstuvieran masivamente en la segunda ronda, no le hicieron caso. Votaron por Sarkozy.
La pregunta es: ¿por qué sufragaron por Sarkozy? La mayoría de estos votantes son indiferentes ante las relaciones entre Francia y Estados Unidos. No les preocupa mayormente el tipo de medidas económicas que Sarkozy ha prometido. Votaron por él porque en su visión él representa la clase de posición antimusulmana que les es importante. El logró esto en tres formas diferentes. Prometió ser duro contra la delincuencia en los banlieues (los guetos franceses). Se comprometió hacer más estrictos los controles migratorios. Y se obligó a mantenerse firme contra la inclusión de Turquía como miembro de la Unión Europea. Es casi seguro que cumplirá las tres promesas y así los votantes de extrema derecha conseguirán lo que querían.
Sin embargo, ¿qué implica esto en cuanto al resto de su programa? No mucho, necesariamente. La UMP es un partido cuyas raíces históricas son principalmente el gaullismo. ¿Qué es o qué era el gaullismo? Justo después de la segunda guerra mundial, Charles de Gaulle, en su primer periodo en el poder, propuso tres cosas: la afirmación del derecho de Francia a jugar un papel independiente e importante en la política mundial; el dirigisme, especie de política económica keynesiana con un papel importante jugado por el Estado francés, y un anticomunismo interno.
Cuando retornó al poder, en 1958, se mantuvo en las tres mismas cuestiones. Cuando habló acerca de las armas nucleares francesas, afirmó que estaban diseñadas para defender Francia de tous azimuts, es decir, de todas direcciones. De Gaulle retiró a Francia de la estructura de comando de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Sin embargo, insistió siempre en que Francia estaba del mismo lado global que Estados Unidos, es decir, anticomunista. Permaneció comprometido con un Estado benefactor francés. Francia ha tenido otros cuatro presidentes desde De Gaulle. En realidad, ninguno de ellos se ha desviado de esta trinidad de posturas gaullistas -poder independiente francés, Estado benefactor, anticomunismo-, aunque sólo dos hayan reivindicado ser gaullistas.
¿Será el llamado al cambio que hace Sarkozy un repudio a esta trinidad de posturas? Lo dudo. En cuanto a Estados Unidos, afirma que Francia ha sido "arrogante" en el modo en que manejó la demanda estadunidense de intervenir en Irak, pero que concordaba con la postura básica. Esto es más bien afín a la línea de la canciller alemana, Angela Merkel: hablar más atentamente con Estados Unidos, pero proseguir con una política un tanto independiente. Merkel ha mostrado esto recientemente al usar un lenguaje suave con Washington, pero al mismo tiempo expresar su fuerte oposición a la intención estadunidense de situar dispositivos de intercepción nuclear en Polonia y la República Checa.
Es famosa la frase de lord Palmerson, secretario de Asuntos Exteriores británico a mediados del siglo XIX: "Gran Bretaña no tiene aliados permanentes; tiene intereses permanentes". ¿Cuáles son los intereses de Francia? De hecho, Francia necesita muy poco a Estados Unidos. Es más bien Estados Unidos el que necesita el respaldo francés. Los intereses primordiales de Francia son la configuración de Europa y sus relaciones con sus antiguas colonias en Africa. En Europa, los intereses de Francia se consiguen mejor mediante una continua y cercana relación con Alemania. Más que Margaret Thatcher, Merkel puede servirle de modelo a Sarkozy. Y en cuanto a las antiguas colonias africanas, éstas han manifestado abiertamente su malestar por la elección de Sarkozy, precisamente por sus posturas en relación con los asuntos que le importan a la extrema derecha francesa. Las primeras prioridades de política exterior de Sarkozy serán trabajar sus relaciones con Alemania y reparar su imagen en las antiguas colonias francesas.
Abandonar el legado gaullista no le ayudará a cumplir ninguna de esas dos prioridades. Podemos esperar que instrumente algunas medidas económicas, como eliminar la semana de 35 horas, y que promulgue varias reformas fiscales. Pero eso está lejos de destruir el Estado benefactor. También, como lema de campaña ha usado el repudio al legado del 68, que parece ser un modo en 2007 de ser anticomunista. Falta por verse lo que esto significa en términos prácticos.
En la política interna, Sarkozy se mueve para desmantelar lo más posible del grupo organizado que, siendo del centro, desea tomar distancia de la corriente principal de derecha creando un "verdadero" partido de centro. Es probable que lo logre. Y la desorganización del Partido Socialista sin duda le ayudará a confirmar su base electoral para futuras elecciones. Todo eso, sin embargo, está muy lejos de significar un quiebre fundamental con el consenso político con el que Francia ha operado desde 1945.

REMONTADITA

El único artículo razonable y medio imparcial que ha podido leer en la prensa española de F1; ¡Ya era hora! son solo datos pero reflejan bastante bien la realidad.

Alonso salió décimo y acabó séptimo. Una remontada que le valió sumar dos puntos. Escaso botín. Hamilton, sin correr riesgos y aún perdiendo un puesto, acabó más líder que nunca: catorce puntos de diferencia sobre Alonso. La ventaja comienza a ser apreciable. Aunque no puntúe en la siguiente carrera seguiría siendo líder. La verdad es que Alonso, entre pitos y flautas, ya está más cerca del cuarto puesto que del primero. Ayer sería la táctica, la carga de gasolina, la dificultad de los adelantamientos, pero el caso es que la remontada supo a poco, y subir de la décima a la séptima posición no es una proeza, ni mucho menos. Lo que sucede es que no nos fijamos en lo que hacen los demás pilotos.Este año mismamente ha habido carreras en las que Wurz pasó de 19º a 3º y de 11º a 7 Kovalainen, de 22º a 4 Massa, de 22º a 6 Fisichella, de 12º a 6 Rosberg y Sato de 11º a 6º. El año pasado también hubo muchas mejores remontadas: Button, de 14º a 1º y de 14º a 3 Raikkonen, de 22º a 3º y de 11º a 5 Heidfield, de 10º a 3 Schumacher, de 22º a 5º y de 10º a 4 Massa, de 21º a 5º y de 10º a 5 De la Rosa, de 11º a 5 Villeneuve, de 19º a 6 Fisichella, de 11º a 6 Webber, de 10º a 6 Rosberg, de 22º a 7 Trulli, de 22º a 8º y de 20º a 7º. Por eso ayer lo de Alonso supo a poco. Lo mejor es que todo sigue en el aire. Hamilton, Alonso, Massa y Raikkonen llevan ganadas dos carreras cada uno. Hay diferencias, pero aún sin superioridad de nadie.